El Licuado Energético de Björk
Björk acaba de sacar un disco. Bueno, no acaba de sacarlo literalmente. Tendrá unos 10 días, aunque gracias al contrabando de mercancías pude adquirirlo antes, bajo pedido y en una edición holandesa que incluye un poster gigantesco. Yo no suelo comprar discos, con excepción de 2 ó 3 artistas. Björk está dentro de esos dos o tres.
Leí algunas reseñas gringas antes de comprarlo. Definitivamente eso no iba a influir en mi decisión de adquirirlo o no, pero quería tener una idea general de lo que proponía, saber de qué se trataba. Tenía noción de que, como siempre, su equipo de trabajo se conformaba de gente con la que ya había trabajado y con gente nueva.
Dentro de las nuevas colaboraciones se encuentra la de Timbaland, cuya colaboración consistió en la producción y mezcla de tres tracks; también participaron Chris Corsano de Sonic Youth en algunas percusiones, un grupo congoleño llamado Konono no.1 la china Min Xiao-Fen tocando un instrumento de cuerdas rarísimo llamado pipa y Toumani Diabate tocando el kora (otro instrumento por demás fuera de lo común); destaca también la participación de Anthony Hegarty (vocalista de Anthony and the Johnsons), quien presta su magnífica y andrógina voz en dos temas.
En cuanto a los ya conocidos, se encuentran los inseparables Mark Bell y Mark Spike Stent en las mezclas y programaciones, la colaboración del fotógrafo Nick Knight, de los esposos Ines Van Lamsweerde y Vinoodh Matadin y de M/M Paris para el arte del disco y de los videoastas Michel Gondry y Michel Ocelot.
El primer single que se desprendió del material es “Earth Intruders”, una canción de ritmos tribales y pegajosos fusionados con rushes electrónicos, envuelta y garigoleada como de costumbre por atmósferas sonoras que en esta ocasión emulan danzas y ritos africanos.
A primera oída y por el tinte que destilaba, llegué a pensar que Volta (así se llama el disco) podría convertirse en el segundo Post de Björk, aquél magnífico trabajo de 1995 en el que cada canción es una pieza única y de perfecta manufactura por el eclecticismo e innovación que presenta… ahora veo que caí en un error.
El día que por fin llegó a mis manos, me senté tranquilamente a escucharlo, como fan y como crítico, lo disfruté y lo diseccioné de manera simultánea. Honestamente me sentí un tanto frustrado al no encontrar lo que mi mente y mi capacidad de clarividente Björkiano esperaban hallar en esta producción. Me encapriché, lo guardé y no volví a oírlo sino hasta días después. No entró a la biblioteca de iTunes sino hasta hace muy poco, cuando logré borrarme las expectativas que había guardado y lo escuché sin juicio. Y entonces sí que sonó diferente.
Definitivamente hay innovación, hay mezclas interesantes. Su trabajo sonoro es incomparable: ya no hablemos de un buen o un mal trabajo, simplemente es totalmente distinto, por lo menos a lo que la radio y el mainstream nos tienen acostumbrados; paradójicamente podríamos decir que logró unir los tópicos más oscuros e inaccesibles de sus anteriores producciones (recordemos al Medúlla del 2005 y al soundtrack que le regaló a Drawing Restraint 9, la película de su esposo Matthew Barney) con lo sublime del Vespertine (2000), lo atmosférico del Homogenic (1997) y lo ecléctico y honesto del Post (1995) y de Debut (1993), respectivamente.
Y quizá sea esa precisamente la cualidad de Volta: la capacidad de retomar los elementos más emblemáticos de sus producciones anteriores y al mismo tiempo dotarlo de identidad propia. Esto lo logró evidentemente con las colaboraciones que tuvo, pero indiscutiblemente es la temática, el mensaje, lo que confiere a este proyecto su faceta más característica, más distintiva.
Si con Medúlla se portó un tanto hermética y desconcertante, siendo oscura y hermosa al mismo tiempo, en Volta las cosas se presentan a la inversa, de forma repentina e inesperada, explícita y reprochante, algo descarada y con cierta desesperación: desdén, esclavitud, terrorismo, invasiones, peligro, pérdida de orígenes y anhelo de destinos mejores, todos ellos temas que coexisten con esa vena emocional que Björk despliega de modo sublime y altamente emotivo.
Volta es un disco fuerte, violento y sincero, bastante acorde con lo que se vive en una época como esta, de revoluciones económicas, tsunamis devastadores, tecnología enajenante y ese combo de sentimientos universales y humanos con los que nos cuesta trabajo lidiar. En alguna crítica leí que uno de los puntos flacos de este disco era que se mostraba muy concienzudo, tanto que podía resultar tedioso.
Yo creo que precisamente es esa conciencia, esa posibilidad de gritar declara independencia/no permitas que hagan eso contigo/hondea tu bandera, lo que convierte al Volta de Björk en el disco temáticamente más coherente, sonoramente más equilibrado y en general, el más pulido de toda su carrera. ¿El mejor? no, eso no lo puedo decir: primero porque sería muy arriesgado, segundo porque soy fan from hell y en tales condiciones, cuando se trata de su artista, uno está imposibilitado de poner un disco por encima de otro.

1 comentario:
usted me ha impresionado, es oficial.
Publicar un comentario