... ... ... ... ... ... ... ... (y así sucesivamente)
Sucedió hace tiempo, que mientras terminábamos una comida apenas decente en un merendero chino, mi linda amiga Gabbie y yo nos disponíamos a terminarnos la soda de mango que tranquilamente bebíamos antes de partir de tan grasiento lugar.
No teníamos destino fijo y no sabíamos qué haríamos con el resto del día... y de nuestras vidas tampoco. Ahora creo que ella lo tiene un poco más claro, aunque para mí... para mí la cantidad de posibilidades se abre cada vez más, y veo taaantas que simplemente me doy cuenta de que en este tour lo único que puedo hacer es dejarme llevar por donde el charco me deje navegar sin importar hasta dónde sea necesario que me lleve.
A simplemple vista, eso puede asustar a más de uno. A mí me angustiaba bastante. Tanto que no estaba dispuesto a quitarme las manos de los ojos para ver la cantidad infinita e insultante de destinos posibles que pudieran atropellarme en esta vacación tragocómica y harto exótica llamada vida.
hay tantos destinos posibles... y tan poco tiempo y vida que me angu...
no... no... jejeje... no, la verdad es que no.
no me angustia para nada...
Ahora entiendo por qué ese día del merendero chino, mi galleta de la suerte tenía un papel completamente en blanco...
Así de nebuloso es mi destino.

