
Hoy me quedé con unas ganas infinitas de seguir nadando. Apenas llevaba 30 minutos cuando de repente se acabó el cansancio y me dieron ganas de nadar miles y miles de kilómetros. Me sentía con tanta energía que tenía la fantasiosa idea de que podría hacerlo. Pero sigo siendo un masoquista, y, sin pensarlo dos veces, decidí salir del agua en ese mismo instante. Lo dudé por un nanosegundo, pero comprendí que me había quedado con las ganas por propia voluntad para obligarme a ir mañana también. Me estoy volviendo adicto a mis propias endorfinas, como si no fuera suficiente con tantas otras adicciones.
Creo que el año apenas está comenzando para mí. El período de hibernación se está terminando. Todo comenzó con abrir aquella caja de Pandora que tenía guardada desde hace tiempo. Mi caño existencial ha sido destapado y quedé literalmente limpio. Me siento como una lavadora cuando enjabona y enjuaga todo lo que trae adentro, y luego saca litros y litros de agua puerca y jabonosa. Toda la ropa esta impecable. Y yo apenas estoy tratando de asimilarlo.
De la misma forma, he descubierto que mi forma de nadar refleja el estado anímico-emocional-psicológico-existencial-energético en el que me encuentro ese día. Puedo asegurar que fue un día muy agradable y eso se reflejó bajo el agua. Mi resistencia ha cambiado asombrosamente con tan sólo tres días consecutivos de práctica.
Björk ya anunció que su próximo disco sale a finales de esta primavera. Justo lo que necesitaba. Billy y sus calabacitas prometen disco para este año pero no se sabe para cuando. Yo sigo sin leer nada después del excelso “Líneas de sombra” de Ghosh. Compré un disco de Cesaria Évora, el de Zwan, uno de Ian Brown, uno de los Flaming Lips y el “Exciter” de Depeche Mode, porque no lo había escuchado siquiera. Sigo con planes fuertes pero todo va despacito. Primero necesito el trabajo adecuado.
Después de tantos años sin tenerlo, por fin cumplí ese sueñecito vacuo que tenía cuando era un teenager: comprarme un monstruoso componente de audio con miles de bocinas y una potencia rompevidrios. Y tengo 12 lindos meses para pagarlo.
______________________________________________________________
Hay barcos que se hunden antes de empezar a navegar.
Hay pájaros que mueren sin haber comenzado a volar.
Hay sueños que se evaporan antes de ser concebidos.
Ayer deseé algo de modo muy intenso y decidido. Hoy descubro estupefacto que la energía fue tal que sin imaginarlo mi anhelo generó una respuesta. Teníamos razón cuando descubrimos aquél día hace tiempo que sólo hay una forma de obtener lo que se busca: lo más importante es desear, desear con todas las fuerzas, con toda la energía que nuestro ser puede acumular. Desear con fervor, con entrega, con decisión y sobre todo, con valentía; esta última es indispensable para aceptar el hecho de que lo que deseamos puede volverse realidad, porque a veces cuando lo recibimos, no estamos preparados para ello, o creemos que no lo merecemos.
Sin embargo, hay un elemento, el más importante de todos, del que nos es más difícil prescindir y gracias al cual, nuestros sueños casi nunca se cumplen: ese elemento es el miedo.
Desear con miedo es haber perdido antes de competir.
Desear con miedo es una gota de tinta en un vaso de agua cristalina,
esperando que por arte de magia el agua siga igual de transparente.
Desear con miedo es no estar seguro de lo que se quiere.
Desear con miedo es morir en vida, esperando una vida eterna.
“No llores por lo que no pasó; mejor sonríe por todo aquello que sin darte cuenta, está a punto de suceder”.
…………………………………………
………………………….
…………………… ……………………… ………………
.-,-.´,.,´,.`,.-+`-+,`-+,`.+,`.+,`-+,+-`,
Si, creo que sí…
Creo que ya estoy despertando otra vez.
SIGO INSOPORTABLEMENTE CURSI COMO PUEDEN VER...
VOMITEN SI QUIEREN, PERO HÁGANLO SIN MIEDO