jueves, 28 de julio de 2005

sobre la teoría de la "relatividad" y otras verdades universales...

cada segundo sigo convenciéndome de una verdad: una relativa (como todas las verdades) y de tintes básicos, como de esas que aparecen en los libros de autoayuda. no ha sido fácil llegar a este punto; requerí de un buen revolcón cerebral con todas aquellas ideas incómodas cuya especialidad es aquella de purgar rincones sucios de una inestable existencia, para dejar el cerebrito "rechinando de limpio" (nótese que la palabra limpio también es potencialmente relativa).

ahora no sé lo que sigue. y antes de desplegar la serie de paranóicas hipótesis y demás postulados, he de hacer mención a tal verdad de tintes amenazadoramente universales: "TODO ES CUESTIÓN DE ACTITUD..."
y ahora que no se ha colapsado el mundo ni se han caído los planetas (y nótese que la palabra caer, en términos espaciales es sumamente relativa) ante este revelador principio, siento como esa punzada de idiotez tipo "ya todos lo sabían menos yo" recorre el espacio estomacal, expandiéndose por todo el cuerpo. y de inmediato surge la justificación, que pocos creerán o sentirán interés en saberla. no importa, una justificación no pedida siempre estorbará, sirve exclusivamente para que el autor o expositor de ideas se sienta más tranquilo con uno mismo. de hecho la palabra justificación debería usarse en caso de que alguien pida tal. y si tal hecho no se presenta (como en este caso) debiera ser rigurosamente una auto justificación.
yo siempre supe que era cuestión de actitud. siempre he sabido ese tipo de cosas digeribles y de "fácil" comprensión. el pedo de todo esto es que nunca había estado ahí adentro. mi vida (hasta este momento) no había atravesado por ahí. y ahora que me hallo justamente enmedio de tal postulado, ahora que no hago sino confirmar lo (relativamente) verdadero que resulta este juicio de valor, es que no sólo llego al conocimiento del mismo, sino a la futil comprensión por medio de la experiencia propia.
ahora ya sé que todo se trata de una actitud en particular: ya no hablemos de actitudes "buenas" o "malas" porque pecaría de subjetivo. hablemos de actitudes específicas, para resultados específicos. se trata de ver las cosas tal y como uno quiere verlas. no puedo creer que diga algo tan sumamente simple y que a la vez quede arrobado ante el entendimiento.
es así como uno se traga sus ojos para ver lo que pasa adentro. es donde te das cuenta de que tu vida es un enmarañado, torcido y lacónico desmadre. suponías que así era, pero nunca estuviste muy convencido, nunca les creíste por completo a todos aquellos que te lo decían todos los días. ahora lo estás viendo. estás frente a ti, dándote cuenta de que eres un nudo de situaciones extrañas y particulares. me importa un huevo si quieres tirarte al piso por el drama que ha sido tu vida. me importa un carajo si quieres resolverlo o quedarte ahí a sonreír. eso no es lo importante. lo que verdaderamente vale es que tú lo sabes porque lo estás viendo. ya lo que hagas con eso es una irrelevante y aburrida consecuencia (y nótese que irrelevante no es relativo: en verdad que es irrelevante).
después de que uno se ha visto por adentro, lleno de vísceras y vapores, de archivos de memoria emocional y racional, lo mejor es no hablar de lo que se piensa hacer a continuación (y qué bueno que es irrelevante, porque no tengo ni puta idea de qué es lo que sigue).
"... justo cuando descubrí que era sonámbulo, me percaté de que todos a mi alredededor también lo eran: conservaban, al igual que yo, esa cómplice sonrisa traslúcida, guardada en camuflaje bajo sus frías caras despiertas, llenas de realidad, de latente y melancólica posmodernidad"

martes, 19 de julio de 2005

*** The New ***

el blog. años más tarde terminaría por regresar a sus sucias políticas. es sobre todo por ocio que me atrevo a escupir un poco de letras mías al eternamente dinámico caudal informático que representa el cyber espazzio.

otra vez. otra vez sin nada muy trascendente qué decir y al mismo tiempo con la paradójica verdad de que cada apestoso gramma aqui aparecido tiene la urgente necesidad de ser leído por alguien. por supuesto. de no ser así, no estaría escribiendo ahora. estaría buscando pornografía, por ejemplo.
lo importante de todo esto es demostrar la imposibilidad del lenguaje: reflejar a plenitud la frustración enteramente humana de no poder manifestar ampliamente lo que se siente y/o se piensa con el lenguaje, con letras que forman palabras que se forman de sonidos que surgen de la necesidad de expresar cualquier cosa: alguna futil necesidad, capricho, deseo, idea, pensamiento, etcétera, etcétera. y uso etcétera apegándome a aquella sintáctica regla que asegura que un etcétera solamente puede usarse si la misma representa más de 3 posibles ejemplos. en este caso así es.
no puedo negar que existe y ha exisitido gente que, por medio del lenguaje, ha logrado acercarse magistralmente a ese punto en el que puede expresar por completo lo que quiere, sin embargo, esta forma se presenta como aquél hombre que al brincar lo más alto que puede, sólo alcanza a rozar las verdes hojas del árbol: el momento se presenta como ese instante magnífico, perfecto y efímero, y representa, en la mayoría de las veces, un aliciente para seguir intentándolo. para brincar y brincar hasta que ya no nos queden fuerzas.
es por eso, supongo yo, que regresé por estos lares. lo supongo porque a estas alturas me resulta ya increíble, ya demasiado indiferente, tratar de expresarme tal y como quiero que sea. no creo que sea así y a la vez sigo escribiendo. quizá simplemente no quiero creerlo, aunque en este momento me da mucha hueva meterme en reflexiones psicotrópico-filosas de carácter profundo y auto existencial. sin más por el momento, me voy a dormir escuchando a sigur rós, mientras digiero el joint que estoy a punto de atascarme, no sin antes tomarme el frío café que está a mi derecha en este momento y salir al patio, no sea que alguien aquí vaya a darse cuenta. spcmnk.
"lo que nos sostiene en la inquietud y en el esfuerzo de escribir
es la certeza de que en la página queda algo que no ha sido dicho"
Cesare Pavese