cada segundo sigo convenciéndome de una verdad: una relativa (como todas las verdades) y de tintes básicos, como de esas que aparecen en los libros de autoayuda. no ha sido fácil llegar a este punto; requerí de un buen revolcón cerebral con todas aquellas ideas incómodas cuya especialidad es aquella de purgar rincones sucios de una inestable existencia, para dejar el cerebrito "rechinando de limpio" (nótese que la palabra limpio también es potencialmente relativa).
ahora no sé lo que sigue. y antes de desplegar la serie de paranóicas hipótesis y demás postulados, he de hacer mención a tal verdad de tintes amenazadoramente universales: "TODO ES CUESTIÓN DE ACTITUD..."
y ahora que no se ha colapsado el mundo ni se han caído los planetas (y nótese que la palabra caer, en términos espaciales es sumamente relativa) ante este revelador principio, siento como esa punzada de idiotez tipo "ya todos lo sabían menos yo" recorre el espacio estomacal, expandiéndose por todo el cuerpo. y de inmediato surge la justificación, que pocos creerán o sentirán interés en saberla. no importa, una justificación no pedida siempre estorbará, sirve exclusivamente para que el autor o expositor de ideas se sienta más tranquilo con uno mismo. de hecho la palabra justificación debería usarse en caso de que alguien pida tal. y si tal hecho no se presenta (como en este caso) debiera ser rigurosamente una auto justificación.
yo siempre supe que era cuestión de actitud. siempre he sabido ese tipo de cosas digeribles y de "fácil" comprensión. el pedo de todo esto es que nunca había estado ahí adentro. mi vida (hasta este momento) no había atravesado por ahí. y ahora que me hallo justamente enmedio de tal postulado, ahora que no hago sino confirmar lo (relativamente) verdadero que resulta este juicio de valor, es que no sólo llego al conocimiento del mismo, sino a la futil comprensión por medio de la experiencia propia.
ahora ya sé que todo se trata de una actitud en particular: ya no hablemos de actitudes "buenas" o "malas" porque pecaría de subjetivo. hablemos de actitudes específicas, para resultados específicos. se trata de ver las cosas tal y como uno quiere verlas. no puedo creer que diga algo tan sumamente simple y que a la vez quede arrobado ante el entendimiento.
es así como uno se traga sus ojos para ver lo que pasa adentro. es donde te das cuenta de que tu vida es un enmarañado, torcido y lacónico desmadre. suponías que así era, pero nunca estuviste muy convencido, nunca les creíste por completo a todos aquellos que te lo decían todos los días. ahora lo estás viendo. estás frente a ti, dándote cuenta de que eres un nudo de situaciones extrañas y particulares. me importa un huevo si quieres tirarte al piso por el drama que ha sido tu vida. me importa un carajo si quieres resolverlo o quedarte ahí a sonreír. eso no es lo importante. lo que verdaderamente vale es que tú lo sabes porque lo estás viendo. ya lo que hagas con eso es una irrelevante y aburrida consecuencia (y nótese que irrelevante no es relativo: en verdad que es irrelevante).
después de que uno se ha visto por adentro, lleno de vísceras y vapores, de archivos de memoria emocional y racional, lo mejor es no hablar de lo que se piensa hacer a continuación (y qué bueno que es irrelevante, porque no tengo ni puta idea de qué es lo que sigue).
"... justo cuando descubrí que era sonámbulo, me percaté de que todos a mi alredededor también lo eran: conservaban, al igual que yo, esa cómplice sonrisa traslúcida, guardada en camuflaje bajo sus frías caras despiertas, llenas de realidad, de latente y melancólica posmodernidad"