martes, 13 de diciembre de 2005

CA(S/C)ÉMONOS



Quisiéramos regresar a esa etapa en la que todavía no se daba el grito de guerra. Extrañamos el momento en el que preparábamos los ávidos tambores, sedientos de una búsqueda, de un motivo para, eufóricos, salir de cacería. Daríamos lo que fuera por conservar ese sueño recurrente como tal.

Traemos gritos en la piel que claman sacrificios, víctimas, conquistas.
Salimos de noche, caminando con sigilo, respirando vapor tibio y silencioso. Quedarse quieto. Observar y esperar el momento adecuado, contemplando un eterno desfile de presas que no queremos cazar, por fáciles o por utópicas. Pero ya nos hemos visto. Del otro lado sé que existes, y tú me sabes también, me reconoces a la perfección. Sabes que estoy ahí, y que daré todo en el combate, exactamente igual que tú.

Y cobardes y arrepentidos, nos aferramos a las paredes de un muro de invisibles inseguridades, implorando dar marcha atrás. Pero las lanzas han sido disparadas, y los tambores han rugido, y ya es hora de correr. Hoy yo quiero ser el cazador, corre todo lo que puedas. Cursi fin.